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reporteenergia.com.- Estudios de Lidema y la Universidad Mayor de San Andrés advierten de la desaparición del nevado Tuni Condoriri, tal como sucedió con el Chacaltaya. Se teme no solamente la falta de agua, sino también de energía eléctrica en la Sede de Gobierno.
En tierras altas, como es el caso de La Paz, el problema mayor que se presenta con el agua es su escasez, por lo que se prevé que a futuro su acceso sea más complicado, afirmó Edwin Alvarado, coordinador nacional de Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema). El motivo fundamental para la falta de agua en la Sede de Gobierno es la vulnerabilidad de la zona al cambio climático, lo que de manera ineludible ocasiona la pérdida de sus glaciares, expresó Alvarado. “Hace 10 años pronosticamos que el nevado Chacaltaya desaparecería el año 2015, pero nos equivocamos. El año 2007 dejó de ser un nevado, con un impacto socioeconómico sobre algunas familias dedicadas al turismo y otros pocos pobladores, puesto que sus aguas no tenían un uso dirigido al riego o a provisión del líquido elemento”, destacó el funcionario de Lidema. “Esa fue una señal de advertencia para lo que vendría después, lo cual es muy preocupante, cuando uno gira la cabeza hacia la cordillera y mira el nevado Tuni Condoriri, el cual provee ocho de cada diez vasos de agua que actualmente consume la ciudad de El Alto”, indicó. El 80% de agua que consume El Alto (con su más de un millón de habitantes), proviene del deshielo del Nevado Tuni Condoriri, que inevitablemente puede verse afectado por la pérdida de sus glaciares. Según Alvarado, si se toma en cuenta que el 25 por ciento del agua que almacena la represa Tuni Condoriri proviene del nevado del mismo nombre y el restante 75 por ciento de las precipitaciones pluviales. La preocupación se hace aún mayor, puesto que su uso se destina de manera exclusiva al consumo humano. “El paradigma del retroceso de los glaciares y el impacto del efecto invernadero sobre las precipitaciones pluviales son dos hechos reales que el año 2009 nos llevaron a observar por primera vez la venta de agua de vertiente para consumo humano en los distritos siete y ocho de la ciudad de El Alto, con contenido de sulfato ferroso, sulfato cúprico y heces fecales.”, afirmó Alvarado. Y añadió que “lo anterior tiene que ver con la vulnaverabilidad climática, pero también con la carencia de una adecuada planificación para la buena administración de los recursos hídricos. Hace dos o tres años se debió abordar el tema con mayor responsabilidad, tomando en cuenta lo sucedido con Chacaltaya”. Del mismo modo cuestionó que hace 19 años se debió prever que El Alto con un crecimiento demográfico del 5,1% anual duplicaría su población y por lo tanto su demanda de agua aumentaría considerablemente. “No se hicieron represas ni nuevas captaciones de aguas subterráneas y superficiales”, apuntó Alvarado. ESTUDIO DE LA UMSA La investigación “El deshielo de la cuenca Tuni Condoriri y su impacto sobre los recursos hídricos de las ciudades de La Paz y El Alto” alerta que a partir del año 2009 estas ciudades comenzarán a sentir la escasez de agua y a futuro también de energía eléctrica y de seguridad alimentaria, debido al deshielo de los glaciares del nevado Tuni Condoriri, en la Cordillera Real. Actualmente, la cuenca de Tuni Condoriri es la principal fuente hídrica y su deshielo es irreversible por el fenómeno del calentamiento global. “Los glaciares no van a poder recuperarse, por lo que a partir de 2009 las dos ciudades comenzarán a sentir la escasez de agua si no se trabaja de inmediato en proyectos de mitigación”, advirtió en 2007 Edson Ramírez, director de la investigación. Según el portal del Servicio Informativo Especializado en Investigación, Ciencia y Tecnología (www.pieb.com.bo), el estudio fue llevado adelante por un equipo de investigadores del Instituto de Hidráulica e Hidrología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y del Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo (IRD por sus siglas en francés), que realizaron la investigación entre 2005 y 2006 para concluir que “el 2025 los glaciares del Tuni Condoriri desaparecerán irremediablemente”.
ACCIONES CONTRA DESHIELO Entre las propuestas más importantes de la investigación de la UMSA para evitar que continúe el deshielo del nevado Tuni Condoriri se requiere la participación de alcaldías y de la Prefectura de La Paz, que finalmente serán las ejecutoras de políticas de gestión y construcción de obras hídricas. Asimismo, se propone buscar los recursos suficientes para la implementación de obras civiles hasta los sistemas de administración, como la construcción de una represa que aproveche las aguas del Huayna Potosí en el sector oeste, para equilibrar la pérdida de los nevados del Tuni Condoriri. A su vez, se requiere alta ingeniería, para utilizar el agua provienente de otras cuencas, que no estén comprometidas con el deshielo y que compensen los volúmenes que se pierden para El Alto. Del mismo modo se plantea mejorar la red distribución de agua potable, puesto que existen pérdidas, por deterioro de cañerías y fugas de agua. Otra recomendación es la de optimizar los canales de conducción de agua, que están relacionados con la represa Tuni Condoriri. Utilizar recursos hídricos subterráneos (agua de pozo), previa cuantificación de recursos hídricos, para evitar secar la tierra.
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