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reporteenergia.com.- Según las proyecciones del Instituto Brasileño de Petróleo, Gas y Biocombustibles (IBP), en ese país la cantidad de motores flex-fuel (que pueden funcionar con etanol y gasolina) se incrementarán con el transcurso de los años hasta llegar a los 39,1 millones en el 2020. Esta cifra representa un 78 por ciento del total de la flota de vehículos comerciales ligeros (tienen un peso de hasta 3.5 toneladas), que se estima alcanzarán los 50,3 millones de unidades.
Actualmente Brasil tiene una flota de 29,7 millones de vehículos ligeros. De esta cantidad, el 45 por ciento usa motor flex-fuel, el 43 por ciento gasolina y el porcentaje restante funciona a diésel, etanol e híbridos. Para Luiz Orlandi, consultor y director de IBP, el crecimiento de la demanda de vehículos flex-fuel fue uno de los principales hechos que propició la inserción de los biocombustibles en la matriz energética brasileña, especialmente del etanol, que en el año 2010 registró una producción de 28 millones de metros cúbicos (MMmc) en Brasil, situándolo como el segundo país mayor productor de este combustible, detrás de Estados Unidos. Señaló que la introducción de los automóviles flex-fuel se inició el año 2003 y desde ese entonces obtuvo gran popularidad en el mercado brasileño. “Esta es una de las medidas que adoptó Brasil para diversificar la matriz energética y reducir la dependencia del petróleo, aunque no busca sustituirlo”, puntualizó. Entre las ventajas de los biocombustibles, Orlandi mencionó aspectos ambientales como la reducción en la emisión de dióxido de carbono, su renovabilidad y el hecho de convertirse en alternativa para enfrentar el calentamiento global. Advirtió que el gran desafío consistirá en el desarrollo de nuevas tecnologías para la producción de biocombustibles, especialmente en el caso del etanol, con el uso de celulosas como materia prima. En cuanto al biodiésel, Orlandi afirmó que todavía está en una etapa inicial y que no encontró los mecanismos que brindaron éxito al etanol. Sostuvo que si bien tiene características interesantes, su producción depende de subsidios. El año pasado Brasil fue el segundo mayor productor de biodiésel detrás de Alemania con 2,4 MMmc. ▲ flex-fuel Motor. Son vehículos que pueden funcionar con los dos combustibles, tanto etanol como gasolina, y con la mezcla de ellos en cualquier proporción. Modelos. En 2011, 12 montadoras ofrecen cerca de 90 modelos de autos flex fuel, que ya responden por el 45 por ciento de la flota brasileña de vehículos comerciales ligeros. Proyección. Para el 2020 la IBP estima unos 38,1 millones de vehículos flex-fuel, un 78 por ciento del total. Cultivos. Para obtener etanol, Brasil utiliza el 2,2 por ciento del área cultivada para la producción de caña de azúcar. |