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Se estrenó en el Ministerio de Hidrocarburos y Energía enfrentando el desabastecimiento del Gas Licuado de Petróleo (GLP) en el occidente del país, por lo que sus primeras horas en el cargo estuvieron destinadas a resolver este problema de combustible. Una de sus primeras decisiones fue reunir al Ministerio de Hidrocarburos y Energía, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) para buscar una solución conjunta a la problemática, lo que de entrada marcó la pauta de su accionar ejecutivo. Todavía empapándose de las actividades de cada una de las unidades de su cartera y con muchas tareas pendientes, el nuevo ministro de Hidrocarburos, Luis Fernando Vincenti, hizo un espacio en su apretada agenda para visitar las oficinas de Reporte Energía y compartir su visión del sector, sus sueños y sus desvelos. Visiblemente entusiasmado, habló de sus planes y de cómo piensa encarar el fortalecimiento del Ministerio de Hidrocarburos y Energía, considerado por él mismo como “la pata más débil del trípode de la gestión energética y paradójicamente, quién tiene la mayor responsabilidad”. ¿Cuál será su línea de trabajo en el Ministerio que dirige? El Ministerio de Hidrocarburos y Energía, YPFB y la ANH vamos a convertirnos en las tres patas del trípode no solamente para encontrar soluciones coyunturales a los problemas sino acondicionarnos para aplicar la nueva política del sector. El nuevo modelo de gestión que aplicaremos pasa por establecer, en primer lugar, indicadores tanto cuantitativos como cualitativos que expresen el impacto del cumplimiento de las metas y objetivos trazados. Un concepto de administración del Estado a ser aplicado en el ámbito de nuestra competencia. En segundo lugar, pretendemos incorporar una forma nueva de administración que no esperará la secuencialidad en el procedimiento de la gestión de cada uno (Ministerio, YPFB y ANH), sino que ubicado un problema o establecida una necesidad inmediatamente vamos a interactuar de manera simultánea, siempre respetando las competencias de cada uno. Es una decisión trascendental, con esto pretendemos incorporar el concepto de eficiencia, eficacia y pertinencia a la gestión pública, que hasta ahora eran atributos de la administración privada. ¿Significa recuperar el know how de la empresa privada? No en contenido pero sí en forma, en modelo de gestión. Estamos planteando un nuevo modelo de gestión pública recuperando las virtudes que tiene el modelo de administración privada. ¿Esto nace de una radiografía que se hace del sector en este momento? Más bien de una suerte de autocrítica de lo que es el modelo de gestión pública. Particularmente, he trabajado poco tiempo en el sector público. Mi actividad ha estado más vinculada a la gestión privada. En mi vida profesional me ha tocado estar en cada lado del escritorio, tanto en tareas privadas de fiscalización como en tareas de supervisión en la parte pública, también en elaboración y ejecución de proyectos en ambas partes. Esto me ha permitido conocer las debilidades y fortalezas, ventajas y desventajas de cada lado. De acuerdo a lo mencionado ¿cómo será esa política de gestión? El Ministerio que dirijo básicamente tiene dos tareas. La primera es la definición de políticas hidrocarburíferas en función de las de desarrollo definidas por el Poder Ejecutivo. En ese sentido, estamos actualizando la política de hidrocarburos en concordancia con lo que pasa en el resto del mundo porque, nos guste o no, no podemos mirarnos como una isla en un mundo globalizado. La segunda tarea, es la de restablecer las competencias de cada uno de los componentes que conforman el trípode de la gestión de hidrocarburos que se había desdibujado generando cierta invasión de unos respecto a otros. Ahora vamos a rayar la cancha, a reflexionar sobre las competencias de cada uno y en consecuencia vamos a organizarnos para el cumplimiento de nuestras tareas. Por otra parte, el Ministerio trabaja en dos proyectos de Ley de Hidrocarburos y Electricidad y también se ha visto la necesidad de incidir en la Ley de Medio Ambiente. En cuanto a la Ley de Hidrocarburos, ¿Cuáles son los aspectos que deben ser cambiados? Hay muchos, la Ley 3058 se hizo cuando la realidad el mundo energético boliviano era radicalmente diferente, puesto que Yacimientos era una empresa residual. Hoy YPFB interviene en todos los eslabones de la cadena productiva, pero además se plantea el desafío de la industrialización. En el pasado, la única experiencia que tenía YPFB en materia de industrialización era la refinación. En esta gestión vamos a incidir en tres nuevos aspectos: El primero será el cambio de la matriz energética domiciliaria. No es posible que siendo un país gasífero los bolivianos utilicen un GLP escaso y caro cuando el gas metano o gas natural, es más barato y representa el 95% del componente del gas que sale del pozo. Como segundo componente, está el cambio a gas natural de la matriz vehicular líquida compuesta por el diesel y la gasolina que son combustibles escasos, caros y además contaminantes. El tercer componente es una agresiva campaña para poner surtidores de Gas Natural Vehicular (GNV) en el país, porque no se puede lograr conversiones de vehículos si no se tiene donde abastecerse. Por lo mencionado hay mucha concentración en el mercado interno ¿qué hay de las relaciones con el mercado externo? La demanda externa de gas irá creciendo aunque con posibles fluctuaciones, tomando en cuenta que una de las razones para la baja fue un año 2009 lluvioso que permitió a las represas destinadas a la generación hidroeléctrica acumular suficientes reservas de agua, situación que no sucedía en las dos últimas décadas en el Cono Sur. Como es lógico, todo país trata de hacer generación eléctrica al costo más bajo posible y eso es posible con la hidroeléctrica. Tiene una inversión grande pero su costo de operación es pequeño. Países como Argentina, Chile, Brasil y Paraguay han estado en esa lógica pero las excepciones no hacen la regla. Otro aspecto que incidió en la disminución de la demanda de gas por parte de nuestros compradores fue el impacto de la crisis financiera mundial. En consecuencia, disminuyeron sus demandas de energía para los procesos productivos y la actividad económica en general. Pareciera que ya tocamos fondo y comenzamos a levantarnos, hay países que ya perciben esta realidad y nos están consultando la posibilidad de que les vendamos gas. ¿Cuál es su percepción en cuanto a que si las compañías internacionales están cómodas en el país? La realidad del sector hidrocarburífero en el mundo sufrió un giro como efecto de la crisis financiera mundial y en la medida que esa crisis se mantenga el sector seguirá incierto traduciéndose en desincentivos de inversión no solamente en Bolivia sino en el mundo entero. Sin demanda de mayores volúmenes de energía, nadie realizará inversiones que no quiere el mercado. Hablamos de un sector intensivo en el uso de capital cuyos proyectos tienen un largo tiempo de vida. Mientras más largo es el ciclo, la recuperación de esa inversión prorrateada en el tiempo es lenta y por ende se convierte en un desincentivo. ¿Las empresas nacionalizadas ya están encaminadas en lo que se espera de ellas? Falta avanzar. Hemos cumplido una etapa de reinserción de estas empresas en un plan que obedece a la necesidad del país y que está comandado por YPFB casa matriz, empresa pública que tiene bajo su gestión a empresas de naturaleza privada. Hemos avanzado en entender que a pesar de la diferencia de naturaleza jurídica, en realidad podemos trabajar armónicamente. Lo que falta y pretendemos es encontrar formas y mecanismos por los que estas empresas interactuen de manera conjunta y ágil. Se mencionó que un borrador de la Ley de Hidrocarburos contempla la redefinición del monto y destino del IDH. Hay diversos proyectos. Lo que tiene el Ministerio son borradores, puesto que se partió de un documento base que se socializa y se alimenta de propuestas del propio Ministerio, YPFB, empresas nacionalizadas y del sector privado. Se desarrollaron dos talleres de trabajo pero el proceso todavía está en una etapa primaria. Esperamos en breve contar con una propuesta. El contenido de la nueva Ley sigue respetando el carácter mixto de la economía, no es estatista ni privatista, es un proyecto que intenta recoger de manera sinérgica las potencialidades de cada cual. YPFB pidió recibir el 6% de los ingresos por hidrocarburos para su fortalecimiento ¿Esta propuesta es viable? Con absoluta seguridad, si comparamos los ingresos de YPFB en el marco de la Ley de Hidrocarburos 1689 con la Ley 3058, encontramos que Yacimientos recibía el 6% de todas las operaciones de la renta petrolera. Actualmente, YPFB es una empresa que paradójicamente tiene la responsabilidad del sustento financiero para la actividad económica nacional pública pero no tiene ingresos, es la cenicienta y no puede hacer milagros de las cenizas. Tenemos que prever recursos que deben estar contemplados en la nueva Ley de Hidrocarburos, no solamente para YPFB, sino también para la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH). La industrialización es una actividad aún más intensa en capitales que la propia exploración, explotación, almacenaje y transporte de hidrocarburos. Hablamos de la aplicación de tecnología muchas más cara y por lo tanto necesitamos mayor cantidad de recursos. ▲
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